La visita del gobernador
Era un ermitaño que vivía en el bosque y que tanta fama de santidad había consegido que incluso el gobernador de la provincia, por mera curiosidad, quiso conocerlo. Cuando uno de sus discipulos le anunció que el gobernador vendría a verle, el ermitaño le ordenó que le comprara y trajera viandas y alcohol.
Cuando el gobernador llegó al bosque y se acercó al ermitaño, pensaba que éste estaría sumido en profunda meditación , pero lo encontró medio tumbado en el suelo y saciandose de comida y licores .
- ¡Valla individuo!- se dijo el gobernador-, ¡ Y dicen que es un santo este borrachin esclavo de la gula! ¡ Valla perdida de tiempo !
Una vez se hubo alejado, completamente desencantado, el gobernador, el discipulo le preguntó al ermitaño:
-Pero ¿ porqué has simulado ese tipo de comportamiento ?
- Porque ese hombre no tenía el menor interés ni en verme a mi realmente ni mucho menos en recibir enseñanzas espirituales. Solo quería pasar el tiempo y yo no tengo tiempo que perder. Así que , querido mio, pongámonos prestos a meditar .
En la senda hacia la realización de sí no debemos despilfarrar el tiempo, puesto que es limitado. Es mejor, en lo posible, asociarnos con personas nobles y que no nos induzcan a perder el tiempo o a la excesiva desiminación nuestras energías. El tiempo de esta vida es limitado. Hay que saber disfrutarlo con inteligencia. Los maestros indios dicen que nos " empeñamos en ( matar el tiempo)", cuando es él el que nos mata. Encontremos siempre tiempo para ejercer la práctica con tenacidad y disciplina.
R .la calle



